No queremos que las crisis nos endurezcan ni nos dividan. Estar preparades para lo que ya está aquí y para lo que está por venir significa forjar lazos que resistan incluso en los momentos más difíciles. Solo si nos fortalecemos mutuamente, nos apoyamos y nos aguantamos unes a otres, podremos organizar la resistencia.
La mejor defensa contra el crecimiento del fascismo y el giro autoritario de nuestra sociedad son las comunidades fuertes que se hacen cargo unes de otres, que superan los conflictos y comparten conocimientos. Tejamos, pues, juntes redes de apoyo y ternura que nos amparen cuando el Estado no lo considere necesario.
¡Por unas comunidades queer resilientes! ¡Por una buena vida para todes!